Cobá se desarrolló entre lagos y articuló una amplia red de sacbés o caminos blancos. Ek Balam, por su parte, conserva una acrópolis monumental, murallas, relieves y plazas que hablan del poder de sus antiguos gobernantes.
Mirar varias ciudades evita reducir la historia maya a un solo sitio. Cada asentamiento respondió de manera distinta al paisaje, a las rutas de intercambio y a los cambios políticos de su tiempo.


