Ticul es uno de los grandes centros alfareros de Yucatán. La producción tradicional incluyó recipientes para almacenar agua; con el cambio de materiales y usos, los talleres adaptaron su trabajo a maceteros, urnas, incensarios, máscaras y piezas decorativas.
El proceso combina barro, modelado, secado, pulido, color y cocción. Visitar un taller permite mirar los hornos y entender que cada pieza contiene experiencia técnica, no solo una imagen de lo maya.




