En los alrededores de Chichén Itzá, artesanos como Efraín Cetz trabajan relieves de madera, máscaras, réplicas de códices y escenas del juego de pelota. La talla se hace a mano con herramientas básicas y puede incorporar pintura elaborada con materiales naturales.
El oficio también se relaciona con la arquitectura doméstica: casas construidas con madera, piedra y palma de huano muestran cómo los materiales regionales participan en la vida cotidiana.




